Estas interesantes construcciones de tierra, cubiertas por llamativas cúpulas apuntadas, datan de fines del siglo XVIII y fueron una planta para el tratamiento de minerales. Enfrente, aún hay restos de hornos de fundición y un molino para molienda de mineral que era accionado por el agua proveniente del arroyo.
Durante el gobierno del general San Martín (1814-1816) se impulsó la explotación de las minas de Uspallata, activándose el uso de las bóvedas. Su historia más conocida se remonta a 1816, cuando Fray Luis Beltrán empleó los hornos para fundir los metales, con los que se fabricaron armas y cañones del Ejército de los Andes. Estos notables edificios han tenido reconstrucciones en 1950 y 1976.
Para regresar a Mendoza tiene dos alternativas: tomar el mismo camino o volver por la variante de la RN 7, que atraviesa Villavicencio y su terma. |