Arribamos al lateral sur del glaciar y descendimos por una improvisada escalera. Allí nos esperaban los guías de montaña de la agencia Hielo y Aventura, quienes nos dividieron en grupos de acuerdo al idioma, español o inglés. Después de una breve charla en el refugio para coordinar la excursión, iniciamos la caminata, primero por un bosquecito de lengas y ñires y luego por la orilla del lago hasta el borde del hielo.
Nuestra guía, Paula, detiene la marcha en la pequeña playa para dar una completa explicación de las formaciones glaciarias y del glaciar Perito Moreno en particular.
Finalmente, llegamos al sector donde nos colocan los grampones y recibimos precisas instrucciones para caminar sobre el hielo. Ahora, el glaciar está a nuestros pies.
Emprendemos el camino, descubriendo y explorando esa increíble extensión blanca. Innumerables grietas, sumideros, pequeñas lagunas y bloques de hielo fragmentados llamados seracs, forman un espacio indómito y subyugante. Un poco más, y todo se transforma en los universos de Ray Bradbury. Blancos destellantes, azules profundos, cristales de luz. Pequeñas cascadas por debajo nuestro, hilos de agua pura que nos invitan a beber. Maravillados, continuamos, sin dar descanso a nuestras piernas y a nuestro asombro.
En el punto más alto del recorrido, todos giramos sobre nuestros pasos para ver el camino.
Parece increíble saber que, aunque parezca impasible, el Perito Moreno se desliza cada día un metro y medio en su centro y 40 centímetros en sus costados, cambiando su fisonomía día a día, y obligando a los guías a modificar su recorrido periódicamente. Este movimiento no implica avance, porque la pérdida de masa de hielo en el frente que se recupera con lo aportado por la cuenca de alimentación, hace que la relación se mantenga estable.
Había pasado cerca de una hora y media, casi sin darnos cuenta y con poco esfuerzo.
Atrás y adelante, el glaciar. Queríamos continuar, pero Paula nos indicó la vuelta. Me quedé con ganas de más.
A mitad del regreso, una dulce sorpresa: bombones, whisky y hielo, picado ahí nomás para brindar por nuestra pequeña travesía glaciar... ¡y por el Perito Moreno!
Es importante un calzado deportivo y ropa cómoda. No olvide un abrigo, impermeable preferentemente, anteojos de sol, protector solar y guantes.
También cargue en su mochila la vianda porque no proveen de almuerzo.
Está prohibido fumar, excepto en la cubierta de la embarcación, durante la navegación. |