Necesitas la voluntad de caminar, cantimplora - con agua, jugo, gaseosa etc.- o bien un equipo de mate completo ya que el lugar que estás a punto de visitar, se presta para una larga mateada, galletitas, facturas o alguna fruta.
La hora ideal para realizar este paseo es temprano por la mañana, o bien después de almorzar.
Partís desde la plaza San Martín, marchando por la calle homónima con dirección hacia el lago Lacar, una calle antes de llegar al lago, doblas hacia la derecha, en la calle "Juez del Valle", es decir en dirección oeste, y te dirigís hasta cruzar el arroyo por el puentecito de madera.
Una vez que cruzás el puente, caminás una cuadra más y doblás hacia la izquierda. Ahí verás que comienza un camino de tierra que te invita a tomarlo para trepar el cerro Bandurria.
El principio te resultará fácil, pero no apures el paso porque el trekking recién comienza. Luego de unos minutos, te encontrarás con una tranquera que es el límite de la ciudad y te indica que estás por entrar a territorio Mapuche, específicamente en tierras de la comunidad Curruhuinca.
En ese lugar podrás contemplar la magnificencia del lago Lacar con su azul profundo y con la cordillera de los Andes como telón de fondo. Verás el muelle ubicado en la costanera de la ciudad con varias embarcaciones que parecen que se despiden, seguirás por el camino, siempre en subida, aún la pendiente no es muy pronunciada. De a poco te irás internando en el bosque, observarás que cada vez la vegetación se tornará más abundante, de pronto estarás rodeado de un perenne follaje de cipreses y roble pellín.
La caminata se comenzará a sentir, es bueno que si no estás acostumbrado a caminar, encuentres tu ritmo y no te detengas, la senda se bifurca en varios sentidos, pero todos se dirigen al mismo destino, no te preocupés.
Ya en pleno cerro Bandurria, te tocará subir por una empinada senda de unos 20 mts., aquí te conviene realizar pasos pequeños uno sobre el otro para no agotar tus piernas. Tranquilo, todo esfuerzo tiene su premio, encontrarás un claro al terminar la cuesta, en donde podrás descansar unos minutos. Continuarás el viaje siempre por la senda que esta bien marcada, en el transcurso te percatarás del fantástico lugar que estás visitando, verás pájaros anidar sobre los pellines, observarás montañas con sus picos nevados del otro lado del lago en invierno, todo en una especial armonía que te dejará sin palabras, simplemente contemplarás.
Luego de varios minutos cruzarás otra tranquera, encontrarás carteles de indicación que te darán la bienvenida al paraje Trompul, a la izquierda se encuentra el mirador Bandurria, lugar que podrás visitar al regreso del paseo. Seguís por la senda que se transforma en camino y para ese entonces estarás ingresando a la aldea de los Curruhuinca, verás sus lindas casitas de material, bien terminadas.
En la aldea encontrarás una especie de despensas en donde podrás degustar ricas torta-fritas realizadas por las mujeres de la comunidad e inclusive charlar con los habitantes de la zona y sacar fotos que te servirán de recuerdo. No desesperés, falta poco para llegar, continúas por el camino que comienza a estar en bajada, de a poco se irá achicando, saltarás unos arroyitos o saltitos de agua de deshielo y cuando menos lo quieras pensar habrás bajado hasta la costa.
Ahí la postal es única, habrás llegado a una pequeña playa de arena, en frente verás un montículo de tierra sobre el lago ¡ sí es la islita !. A unos 10 mts de la costa podrás contemplar la isla que esta separada por las frías aguas del lago Lacar. Si este trekking, lo realizás en verano, no dudes en llevar traje de baño, ya que podrás sumergirte en las cristalinas aguas del lago y nadar hasta la islita. En ese lugar podrás descansar no solo tus pies y piernas, sino también tu mente. El lugar es bellísimo y paradisíaco. Podrás tomarte el refrigerio, comer alguna galleta o fruta para reponer las energías de este moderado viaje. Luego de descansar un buen rato y de haberle regalado a tu mirada ese pulcro paisaje, tendrás que emprender la vuelta por el mismo camino antes que oscurezca. El regreso es tan acogedor como la ida, no te entusiasmes con la bajada del cerro, andá con cuidado y pronto te encontrarás en el punto de partida.¡ Que lo disfrutes! |