Claro está que la alta difusión que se le da al Valle de Punilla en detrimento al de Calamuchita priva a muchos turistas de este tesoro paisajístico.
Ni bien culmina el camino asfaltado, el sendero consolidado nos invita a continuar la marcha. A pocos kilómetros ya se empiezan a divisar las plateadas aguas del río San Miguel , un camino nos desciende hasta el vado que nos permite cruzarlo y nos da acceso a servicios turísticos de todo tipo.
Se sabe que el valle del río San Miguel junto con el de El Durazno está siendo objeto de importantes inversiones en materia de turismo y no en vano: imponente belleza, clima seco, atmósfera transparente, alamedas y pinares, construcciones rústicas, torrentes límpidos y cantarines, música de pájaros son motivo de contemplación, inspiración artística, búsqueda de paz interior o ecoturismo (trekking, mountain bike, fotografía, etc)
Más adelante un gran puente, que identifica la región, comunica el sendero con Villa General Belgrano y Athos Pampa. |