El Yaguaroundí (Herpailurus yaguarondi) es un felino apenas más grande que el gato montés, de color marrón oscuro o casi negro. No es fácil verlo, pero viviendo tres días en esta reserva las posibilidades son altas.
En la Reserva Yaguaroundí se ve una diversidad de aves sólo posible en Misiones; también variedad de mariposas, vegetación, saltos de agua, coatíes y mil formas. de vida que se cruzan frente al caminante.
A la hora de explorar la selva, hay que ser consciente de que se trata de un paisaje único en el mundo, ya que de todo lo que fue la Selva Atlántica Interior o Selva Paranaense, actualmente sólo queda el 6 por ciento; y los sectores más prístinos se encuentran aquí, en esta provincia argentina. Eso, claro, nos compromete con la conservación de la ecorregión más biodiversa de Argentina, y a investigar su ecosistema, del que queda mucho por descubrir.
Para caminar la selva es fundamental llevar botas de caña baja, con pantalones y camisas de mangas larga las botas de goma hasta las rodillas son útiles ya que, en algunas travesías, se cruzan arroyos; además, gorro de ala ancha impermeable fino y ancho, repelente contra insectos (el de envase color naranja es el mejor), linterna y antialérgico.
No se necesita estar entrenado, pero sí un estado mínimo para recorrer senderos durante varias horas
Una vez en la Reserva , el alojamiento y base de operaciones es una cabaña con camas y cocina; no se necesita llevar bolsa de dormir.
Durante el día se sale a caminar por senderos que parten de la cabaña; se atraviesa lo más denso de la selva, se vadean ríos y arroyos sin nombre (debido a que reserva fue creada hace poco tiempo y en un ambiente virgen y paredones de piedra en zonas muy húmedas; te vas a cruz con muchas de las 170 especies de aves registradas y vas a ver coatíes, monos, ardillas o gatos manchados. De noche, la expedición sale a ver búhos y lechuzas, escuchando el sonido de ranas que pueblan el lugar. |